Tiempo de finanzas transparentes

Una nueva forma de hacer negocios se avecina en Argentina y el mundo. La fiscalización transparente, con la necesaria (y obligatoria) planificación impositiva, legal y financiera, comienza a ser la prioridad de las empresas. Por qué las compañías con mayores estándares de transparencia tendrán más oportunidades.

Tiempo de finanzas transparentes

Por Patricia Furlong*

La Argentina y el mundo se encaminan hacia una nueva forma de hacer negocios, una fiscalmente transparente, en la que la planificación impositiva, legal y financiera se hace necesaria y, a veces, es obligatoria. La tendencia va de la mano con un proceso de digitalización sin precedentes, por la que las empresas de todos los tamaños reducirán al máximo el uso de soportes analógicos para dar rienda suelta a operaciones más automatizadas y, en definitiva, más productivas. En el futuro cercano, las compañías con mayores estándares de transparencia tendrán más oportunidades.

Como su definición en física, un material es transparente cuando deja pasar la luz fácilmente. En el plano corporativo, este valor radica en que los números de la empresa sean accesibles no sólo para dueños y accionistas, sino también para los reguladores, gobiernos, inversores, agentes crediticios, proveedores y hasta los mismos clientes. Este concepto no es nuevo para las grandes corporaciones, pero sí para las pequeñas y medianas empresas, acostumbradas a una cultura de mayor hermetismo y métodos contables y financieros poco sofisticados.

En los últimos meses, varias novedades han puesto a la transparencia en el centro de la atención. En abril pasado, el Gobierno anunció que el blanqueo de capitales había llegado a la cifra de US$ 116.800 millones, el segundo más importante de la historia mundial. Además, se firmaron varios acuerdos tributarios; los más relevantes, los rubricados con Suiza, Estados Unidos y Uruguay. Y la Ley de Responsabilidad Penal Empresaria, en otro orden, entrará en vigor en marzo próximo y obliga al sector privado a contar con programas de integridad y fija multas por falsificación de balances, entre otros puntos relativos a la transparencia hacia el interior de la empresa.

Las finanzas corporativas van también en ese camino de translucencia. Mientras grandes firmas multinacionales anuncian su salida de países con bajos impuestos por presión de accionistas y sus clientes, en Argentina comienzan a ser obligatorios los pagos y cobros electrónicos, la facturación en línea y la digitalización de los procesos. Esto supone nuevas necesidades para cientos de miles de Pymes y a la vez una gran oportunidad para profesionalizar la forma en la que se administran.

Hoy existe una gran oferta de servicios que facilitan las tareas del personal administrativo, contable y financiero de las Pymes. Y más allá de responder a las nuevas normativas, tener ‘las cuentas en orden’ permite identificar fácilmente desvíos, separar costos fijos y variables, manejar mejor stocks y órdenes de pago. La digitalización permite además agilizar los procesos y tener al alcance de la mano cifras y estadísticas que otrora demoraban meses de elaboración.

El tiempo de las finanzas transparentes está llegando y, además de un gran desafío, es una buena excusa para impulsar una pequeña o mediana empresa hacia nuevas fronteras.

* VP y Gerente General de American Express Commercial Payments.

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