Andrew Grove, el hombre que encaminó a Intel a la plenitud

El ‘tercer empleado’ de la empresa creadora de microprocesadores supo transformar, con su dirección ejecutiva y visión, una pequeña compañía en un conglomerado poderoso. Su historia y experiencia de vida.

Andrew Grove, el hombre que encaminó a Intel a la plenitud

De la guerra y la enfermedad al crecimiento y la prosperidad. Así vivió literalmente Andrew Stephen Grove que, nacido en Budapest, Hungría, el 2 de septiembre de 1936, tuvo que soportar duros caminos que lo llevaron a formarse y crecer. Marcado por una infancia para el olvido, tuvo que esconderse junto a su familia en casa de unos amigos con una identidad falsa por la persecución e invasión nazi a su país. Por otro lado, cuando tenía cuatro años, Grove padeció escarlatina, una enfermedad infecciosa que como resultado le restó una significativa parte de audición. Finalmente, durante la revolución húngara de 1956, emigró primero a Austria, para luego ir a Estados Unidos, donde con tan solo 20 años comenzaría una nueva vida. Durante sus estudios para obtener la licenciatura en ingeniería química en City College of New York, fue conductor de autobús y allí conoció a su esposa, también refugiada y húngara, con la que tendría dos hijas. Finalmente, en 1960 se recibiría de dicha carrera y obtendría más adelante el doctorado en ingeniería química por la Universidad de California, Berkeley en 1963.

Luego de trabajar en la compañía Fairchild Semiconductor, se convertiría en el, literalmente, “tercer empleado” de la reciente Intel Corporation fundada por pioneros en semiconductores Robert Noyce y Gordon Moore, que sumaron a Grove como director de ingeniería. Su participación era activa para lograr que la industria de los chips se estableciera en la zona y pueda prosperar. Sin dejar nunca la empresa, siguió escalando puestos hasta llegar a ser CEO en 1987 hasta 1998, desempeñándose en 1979 como presidente de la compañía. Grove obtuvo numerosos reconocimientos. La revista Time, en 1997, lo escogió como persona del año; la revisa CEO magazine, ese mismo año, lo nombró “Director Ejecutivo del Año”; y también la Industry Week, que lo reconoció como “Líder Tecnológico del Año”. Por otra parte, se destacó como escritor, redactando dos libros sobre gerenciamiento de empresas entre ellos, el más reconocidos, “Sólo los paranoicos sobreviven”, en 1999, sobre la importancia de mantenerse siempre alertas y fomentar la innovación dentro de sus cargos.

Excelencia y dedicación

Pasar a vivir en medio de guerra a lograr que la compañía Intel obtenga un incremento del 994 % en la capitalización del mercado (de 18.000 millones a 197.000 millones de dólares), convirtiéndose entonces en la compañía más valiosa del mundo. ¿Cómo lo logró? La dedicación al trabajo y la búsqueda de la excelencia fueron claves que lo sujetaron y lo llevaron a convertirse en uno de los propulsores del reconocimiento hacia Silicon Valley como centro de innovación en informática. Tal como destaca biógrafo Richard Tedlow, profesor de administración de empresas en la Escuela de

Negocios de Harvard, fue el aprendizaje de su pasado, con experiencias dolorosas y caóticas, lo que asentó las base de lo que fue “la cultura Intel”, impulsada por la su voluntad de poder. Logrando que la empresa no cayera en la autocomplacencia, su liderazgo se basó también en hacerse presente en los detalles, considerando que suelen salvarte la vida. Haber observado y vivido la forma en que nazis y soviéticos ultrajaban la verdad, le sirvió para basar su trabajo en la veracidad. La honestidad también fue una herramienta fundamental para encarar y ganarse el prestigio de sus colegas. En el año 2000 recibió la Medalla de Honor de la IEEE (El Instituto de Ingeniería Eléctrica y Electrónica), la cual hizo que viviera lejos de los privilegios, evitando diversos lujos en la empresa como un espacio exclusivo en el estacionamiento o en su espacio de trabajo (su oficina era un cubículo como el de los demás empleados), un avión privado o autos ostentosos. 

Captador de tendencias

Que Grove haya sido el encargado de transformado a Intel de una productora de chips de memoria a una de las manufactureras de microprocesadores más dominantes del mundo, no es casualidad. Adentrarse a las tendencias y los movimientos del momento, hicieron que la creación y la experimentación en nuevas tecnologías tuvieran éxito. "Andy hizo posible lo imposible, una y otra vez, e inspiró a generaciones de expertos en tecnología, empresarios y líderes de los negocios", dijo el actual director ejecutivo de Intel, Brian Krzanich. Y realmente lo fue, principalmente con la creación de los chips 386 y Pentium, momento en el que la compañía iba a comenzar a ser acompañada por la frase Intel Inside, que, tras una campaña publicitaria dirigida por Grove, logró crear una marca reconocible a los usuarios ante la poca conciencia que tenían acerca de quién fabricaba los microprocesadores.

He aquí la muestra de la visión previa al movimiento de Grove para hacer un giro radical de la actividad principal de la empresa (la producción de chips de memoria) para centrarse en un mundo inexplorado y que coincidió con la explosión de la demanda de ordenadores personales. Su etapa al mando de Intel en la década de los 90, contribuyó con el boom de dichas computadoras que benefició notablemente a la empresa. Es por tal motivo que es considerado uno de los pioneros de la expansión de estos dispositivos. Su ejemplo de liderazgo fue alcanzado y tomado por numerosos pares como las figuras de Bill Gates (Microsoft) y Steve Jobs (Apple), persona que forjó una amistad que instó para que las Mac llevaran procesadores Intel en lugar de los ofrecidos por IBM.

Mariano Ylarri

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