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Los dos estilos de liderazgo que pueden dañar tu negocio

Descubrí cuáles son los estilos de liderazgo que pueden afectar la motivación y productividad de tu equipo, y cómo evitarlos.

Por Bruna Martinuzzi

Los dos estilos de liderazgo que pueden dañar tu negocio

Cómo tu estilo de liderazgo impacta en los resultados

El estilo de liderazgo tiene una influencia directa en el desempeño y la motivación del equipo. Un liderazgo ineficaz puede frenar la innovación, generar desmotivación y, a largo plazo, afectar la salud de la empresa. El psicólogo Daniel Goleman identificó seis estilos de liderazgo basados en distintos tipos de inteligencia emocional:

  • Coercitivo o directivo (“Hacé lo que te digo”)
  • Visionario (“Acompañame”)
  • Afiliativo (“Las personas primero”)
  • Democrático (“¿Qué opinás?”)
  • Marcador de ritmo o pacesetter (“Hacé lo que hago, ahora”)
  • Coaching (“Probá de esta forma”)

Cada estilo puede ser útil según la situación, pero hay dos que, si se aplican de manera constante o sin equilibrio, pueden ser perjudiciales para el negocio: el pacesetter y el coercitivo.

1. El estilo pacesetter o marcador de ritmo

Este liderazgo se basa en “predicar con el ejemplo”. La persona líder fija estándares altos de desempeño, exige resultados rápidos y tiende a involucrarse directamente en cada tarea. A primera vista, parece un enfoque inspirador. Sin embargo, Goleman advierte que este estilo puede tener efectos contraproducentes:

  • Genera un ambiente de alta presión y estrés.
  • Desalienta la autonomía del equipo.
  • Fomenta la crítica más que el reconocimiento.
  • Reduce el tiempo dedicado a formar o acompañar a las personas.

En el corto plazo, el equipo puede responder al ritmo intenso. Pero a largo plazo, la moral se resiente, el compromiso cae y la productividad se ve afectada.

2. El estilo coercitivo o directivo

Este tipo de liderazgo se caracteriza por una comunicación vertical y órdenes claras: se indica qué hacer y cómo hacerlo. Aunque puede ser útil en crisis o situaciones que requieren acción inmediata, usado de manera prolongada puede derivar en un entorno rígido y desmotivante. Entre sus efectos más comunes: Se inhiben las nuevas ideas y la creatividad. Disminuye la flexibilidad y la iniciativa individual. Se genera miedo a equivocarse. Las personas dejan de sentirse responsables por los resultados. Como señala Goleman, este estilo puede llevar a que el equipo pierda sentido de pertenencia y compromiso, afectando la capacidad de innovación y los resultados a largo plazo.

Cómo evitar estilos de liderazgo dañinos

Liderar no se trata de imponer ni de exigir más, sino de inspirar, acompañar y adaptarse. Estos tres pasos pueden ayudarte a mantener un liderazgo efectivo y saludable:

1. Regulá tu enfoque

El liderazgo directivo o de ritmo puede ser útil en momentos puntuales —como una crisis o un cambio urgente—, pero debe equilibrarse con empatía y escucha. Mostrá interés genuino por tu equipo: conocé sus desafíos, celebrá logros y reconocé su esfuerzo. Pequeños gestos humanos fortalecen la confianza.

2. Eliminá el miedo

El miedo puede ser un obstáculo silencioso. Fomentá un entorno donde las personas se sientan seguras para expresar ideas, cuestionar procesos y aprender del error. Sustituí la culpa por el aprendizaje y promové conversaciones abiertas.

Algunas prácticas efectivas:

  • Permitir que se compartan inquietudes sin represalias.
  • Valorar las pruebas piloto y las ideas nuevas.
  • Reducir reuniones cerradas y aumentar la transparencia.

3. Mantené la apertura a nuevas ideas

Un liderazgo que no escucha puede frenar la innovación. En un entorno cada vez más complejo, las mejores soluciones surgen de la colaboración y la diversidad de perspectivas. Fomentá espacios donde todas las voces sean escuchadas. Como decía Warren Bennis, “ninguno de nosotros es tan inteligente como todos nosotros”.

Convertí tu estilo de liderazgo en una estrategia

El liderazgo no es una fórmula única: es una herramienta estratégica que debe adaptarse a cada equipo, contexto y objetivo. Las personas líderes más efectivas entienden sus fortalezas, reconocen sus debilidades y ajustan su estilo según las circunstancias.

En síntesis:

  • El estilo pacesetter puede derivar en estrés y baja moral.
  • El estilo coercitivo puede bloquear la creatividad y la motivación.
  • Un liderazgo equilibrado, empático y flexible puede impulsar la productividad, la colaboración y el crecimiento.

Liderar bien no es imponer un ritmo ni ejercer control; es generar las condiciones para que las personas den lo mejor de sí.

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