Zafrán, la empresa de ‘recetas honestas’ que apuesta por la inclusión social

El proyecto nació hace casi diez años con el fin de mejorar la alimentación de las personas. Son dos socios: Nito y ‘Charlie’, y sus líneas de productos son las barras, las galletas, los snacks y las granolas. Hoy trabajan con grandes cadenas de Supermercados y venden a todo el país a través de su plataforma web.

Zafrán, la empresa de ‘recetas honestas’ que apuesta por la inclusión social

En una charla exclusiva con Multitaskers, Nito Anello recuerda que el proyecto de Zafrán nació hace nueve años atrás, allá por el 2011, cuando junto a su socio ‘Charlie’ comenzaron a pensar un emprendimiento de comida y consumo masivo. Cuenta que les apasionaban esos temas y querían mejorar la alimentación de las personas. “Veíamos que buena parte de los ‘comestibles’ que ofrecía la industria no llegaban a ser comida”, explica, pero “más allá de estos gustos e intenciones no teníamos claro el modelo de negocio”. Después de varias ideas, relata, terminaron imitando una empresa inglesa que vendía mix de frutos secos y semillas por internet, con un modelo de suscripción. “Claramente eso en 2012 en Argentina era inviable, así que debimos cambiar para vender en kioskos y dietéticas”, describe Anello.

Zafrán pone el foco en “lograr recetas ricas, con pocos y buenos ingredientes, integrales, en lo posible orgánicos, con poca sal, azúcar y grasas; y sin conservantes, colorantes o saborizantes”. No ofrecen fórmulas sino recetas, con todo a la vista. Hoy tienen cuatro líneas de productos: barras de frutos secos sin TACC, galletitas integrales, granolas caseras y snacks de frutos secos sin TACC. Además, esperan durante este 2020 lanzar varias líneas de productos más. “En febrero ya se vino ‘zafranito’, una nueva línea de productos orgánicos para chicos en edad de formación de los primeros hábitos alimenticios, con el propósito de combatir la obesidad infantil”.

El canal online es uno de los de mayor crecimiento para la empresa en este último tiempo, donde suelen estar bien cerca del consumidor y hacer varias promociones. De todos modos, sus principales vías de ventas son tres: empresas que buscan que sus equipos coman mejor en la oficina y compran directo o a través de sus concesionarios del servicio de comida o las máquinas de vending; las grandes cadenas como Carrefour, Jumbo, La Anónima, Farmacity, Libertad, Shell, Axion; y las dietéticas, a las que llegan a través de sus distribuidores.

Lo integral, ¿es más sano?

Ante la pregunta de si lo integral es más sano, Anello responde que “sí y no”, y aclara que no les gusta hablar de productos ‘sanos’ o ‘saludables’, ya que creen que la salud es un estado complejo con múltiples causas, entre las que pesa (entre otras cosas) la alimentación. Explica que “lo que me hace bien a mí podría no ser bueno para otro”. Así y todo, opina que “la comida puede provocar bienestar en muchos niveles, cumple un rol social muy importante. No es sólo lo que se come sino también con quién, cómo, dónde y cuándo”.

Bajo esta línea, Anello cree firmemente en volver a los ingredientes, en acercarse lo más posible a cómo vienen los alimentos desde la tierra y procesarlos lo mínimo posible. Por eso, repite, cocinan recetas y no fórmulas. “Todos nuestros ingredientes son cosas que cualquiera podría tener en su casa, y están a la vista. Lo integral conserva un montón de fibra, de vitaminas y minerales que en los procesos de refinamiento se pierden. Nosotros preferimos contar con eso”, añade.

Actualmente, cocinan las barras en su nueva planta de Villa Lynch. En 2019 invirtieron en traer una línea de producción automática de China y montaron su primera planta. Las galletitas y snacks las realizan con dos productores aliados, mientras que las granolas siempre las hicieron en Granja Andar, una Asociación Civil que trabaja para generar oportunidades para gente con discapacidad. “En todos los casos nosotros nos ocupamos de elegir y comprar la materia prima e insumos, y hacemos un fuerte control de calidad de productores”, afirma.

En cuanto al personal, Anello sostiene que están creciendo un montón, recordando que hace un poco más de un año eran 6 empleados directos y hoy son 15. Cuenta que cuando montaron la planta decidieron avanzar en la inclusión laboral de personas con alta barrera a la empleabilidad y contrataron, a través de la Fundación Espartanos, a dos jóvenes que habían estado presos. “Hoy ya no están más en el equipo, pero seguimos apostando a este camino y aprender de los errores. Para eso desarrollamos un programa para facilitar la adaptación al trabajo. Hoy somos parte de la Red CREER, que impulsa la contratación de liberados para disminuir la reincidencia”.

Granja Andar

Anello relata que vienen trabajando con ellos desde 2014 y significa “un gran aprendizaje”. Son una Asociación Civil que genera oportunidades para el desarrollo del potencial de las personas con discapacidad para mejorar su calidad de vida, afianzar sus vínculos y promover su inclusión social.

En la granja tienen una panadería grande, donde le venden pan a los colegios de Moreno. También, tienen un servicio de catering, huerta, actividades deportivas y artísticas. “Es una organización mágica que ayuda en muchos frentes. Nos llevó un tiempo coordinar los esfuerzos, pero hoy tenemos mucha fuerza juntos”.

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